NotiMeridaMx

Noticias, artículos de opinión y temas de actualidad sobre y desde Mérida, Yucatán, México

El asesinato de Armando Palomeque, María Montalvo y Judit Pech jamás fue esclarecido

Armando Palomeque Río (foto: Diario de Yucatán)

Armando Palomeque Río (foto: Diario de Yucatán)

La tarde del lunes 24 de mayo de 1993 fueron encontrados muertos por sendos disparos a la cabeza los abogados Armando Palomeque Río, de 48 años de edad, y Leidy María Montalvo Rivero, de apenas 26, en el despacho que ambos ocupaban en la calle 70 No. 458 x 53 y 55 del centro de Mérida.

Según Ricardo Ávila Heredia, el entonces Procurador, los licenciados fueron ejecutados al medio día.

Los cadáveres fueron encontrados por el CP Miguel Vidal Vázquez, amigo de Palomeque. Luis Vela Sosa, también amigo del finado, dio aviso a las autoridades del trágico suceso.

Judit Pech, asistente de los licenciados, fue hallada herida de gravedad y trasladada al Neuropsiquiátrico, donde falleció la misma noche, antes de las 10, sin haber recobrado el conocimiento.

A la escena del crimen llegaron ambulancias de la Cruz Roja y policías judiciales encabezados por su entonces jefe, Gilberto Pech Pech, quienes comentaron al Diario de Yucatán que los cuerpos “estaban horribles”, indicando la posibilidad de que hayan recibido varios balazos, aunque al día siguiente se precisó que Palomeque y Montalvo fueron muertos de un solo tiro.

Previo a la ejecución, los vecinos del rumbo aseguraron a reporteros del Diario no haber visto ni oído nada sospechoso, lo cual indicó la posibilidad de que los homicidas usaran silenciadores. Más adelante se supo que las balas eran de calibre 22. Destacó que se vio, días antes del asesinato, una camioneta amarilla rondando el lugar.

Adicionalmente, dijeron al Diario que agentes de la Judicial les indicaron que no dieran declaraciones a la prensa “para no entorpecer las investigaciones”. El Diario también aseguró que el caso fue manejado con mucho hermetismo.

La mañana de ese lunes, el Lic. Palomeque Río desayunó con una veintena de abogados que se reunieron con los ingenieros Federico Granja Ricalde y Tuffy Gáber Ancona. El primero aseguró a la prensa que acostumbraban reunirse con Palomeque y que dicha mañana “No parecía tener problemas”. Tras enterarse de los hechos, Granja acudió a la escena del crimen.

Palomeque Río se desempeñó en dos ocasiones como tesorero de la directiva del Colegio de Abogados y jefe del departamento jurídico de Banca Serfín. Adicionalmente, se desempeñó como subprocurador de Justicia durante la administración del Dr. Francisco Luna Kan y se creía que otorgaba dinero en préstamo, pero el entonces procurador Ricardo Ávila Heredia declaró que aunque así fuera “no podemos establecer una conexión entre esas actividades y el triple homicidio”.

Le sobrevivieron su viuda María Cristina Lizarraga Rosado, hijos Cristina de Guillermo, Armando y Alejandro, hijo político Enrique Guillermo Rodríguez, hermanos María del Socorro de Peón, Nidia Edelmira, Yolanda Alicia, Elsy Argelia viuda de Ramos, Enna Margarita de Hartman y Jorge, su madre política Ana María Rosado viuda de Lizarraga, hermanos políticos Augusto Peón Acevedo, Tomás Hartman Kennedy, Lourdes Osorno Medina de Palomeque y Jacinto y Leonor Elena Lizarraga Rosado de Chami y nieto Enrique Guillermo Palomeque.

El Licenciado Palomeque fue velado en la Funeraria Perches y sepultado en el Panteón Jardines de Paz.

Leidy María era hija de Francisco Montalvo y Narcisa Rivero y vivía en la colonia Esperanza (Vergel III según ediciones posteriores del Didy); la secretaria Judit Benítez Pech era hija de Gilberto Benítez Puc y Julia Pech Can y vivía en la García Ginerés. Ambas fueron inhumadas en Xoclán el día posterior al homicidio.

La Licenciada Montalvo se casó el mes anterior con el profesor Iván Espínola Gil, de 24 años, licenciado en Derecho egresado de la UADY al igual que ella, con quien vivía en el rumbo de Vergel III. Destacó el hecho de que Espínola estaba en Tixkokob cuando se le avisó de la muerte de su esposa y que no acudió a la velación ni funeral de su esposa debido a que estaba realizando pesquisas con agentes de la Judicial desde la noche del lunes, con quienes salió a Campeche para continuar con la investigación.

Viudo de la licenciada Montalvo cooperó con las autoridades

El viudo informó a las autoridades sobre un sujeto que supuestamente adeudaba 800 mil pesos al Lic. Palomeque, tras lo cual fue puesto bajo custodia, supuestamente para su protección.

Motivos indeterminables y visitas sospechosas al despacho tras el crimen

Hasta donde se supo, las víctimas no tenían problemas personales y el móvil del triple asesinato no fue robo, ya que en el despacho no había dinero u objetos de valor, aunque se consideró la posibilidad de que los delincuentes se llevaran consigo varios documentos, esta versión jamás se pudo confirmar debido a que todos los responsables del despacho fallecieron.

Tras el multihomicidio, los vecinos reportaron haber visto un New Yorker negro, sin placas y con cristales polarizados, recorriendo la zona a altas horas de la noche, y más adelante que un joven alto y claro descendió del un Golf verde sin placas, filmó rápidamente el frente del predio y se retiró en su vehículo.

Autoridad sin pistas

Desde el día del homicidio, Gilberto Pech Pech aseguró que no había pistas confiables para esclarecer el crimen.

“Por lo pronto no podemos establecer nada”, fue lo que declaró la autoridad ese día.

El jueves 27 la entonces gobernadora Dulce María Sauri Riancho de Sierra declaró que el gobierno del Estado y la Procuraduría de Justicia “están poniendo el mayor de sus esfuerzos para esclarecer este crimen, el cual lamentamos no sólo por las personas que perdieron la vida en él, sino por la necesaria permanencia del clima de tranquilidad”.

Tras sólo 5 días, autoridades se aferran a teoría de crimen pasional, a pesar de falta de evidencia

El viernes 28 de mayo se anunció que supuestamente se había esclarecido el multihomicidio con base en análisis realizados por los químicos Fernando Ríos Covián y Alfredo Ortega Maldonado, que supuestamente dictaminaron que Espínola Gil disparó el arma de fuego, jamás localizada, ya que tenía huellas sangre en la mano y antebrazo derechos y sus zapatos estaban manchados de grafito o thoner, que se encontró en el despacho del presunto asesino, además de la supuesta “admisión parcial” de los hechos, que no se hizo pública, por parte del mencionado. El procurador Ávila Heredia alegó que éste se trató de un crimen pasional, ya que el entonces sospechoso “estaba enterado” de supuestas relaciones entre los dos abogados ejecutados. Cabe señalar que los peritos no pudieron determinar el tipo de sangre que detectaron en el acusado.

Como se indicó, se presentó como evidencia que el encargado de un despacho donde laboraba el Lic. Espínola proporcionó a las autoridades un frasco con grafito, que se encontró también en las vestimentas de Palomeque Río y supuestamente tenía en su poder el acusado el día de los hechos.

Extrañamente, el detenido no fue presentado en rueda de prensa ni fueron distribuidas fotografías de él, como es costumbre en casos de este tipo. Llamó la atención al Diario el hecho de que el Procurador Ávila dejó muchas preguntas sin contestar y admitió que varios puntos “no se habían aclarado debidamente”. El mismo viernes, Espínola fue enviado al Centro de Readaptación Social.

Vejaciones y humillaciones por parte de la Policía Judicial e interrogatorio exhaustivo en los juzgados

En su declaración, realizada en el Juzgado 5to ante el Lic. Andrés Vázquez Juan, Espínola negó contundentemente, entre sollozos y con la cabeza entre los brazos, la acusación en su contra y aseguró haber sido presionado por la Judicial para aceptar la culpa, explicando que lo tuvieron encerrado por días, en ropa interior y que hasta lo hicieron dormir desnudo en una celda. Adicionalmente dijo que si su esposa tenía alguna relación íntima con su jefe él lo ignoraba.

La Procuraduría envió, extrañamente, a tres fiscales: Los licenciados Liborio Monsreal Campos, subprocurador; Mario Toraya y José Huitzil Canto, quienes interrogaron exhaustivamente al acusado, además de dos personas que filmaron y fotografiaron la diligencia.

Sobre las manchas de sangre, el acusado indicó en su declaración que pudo haberse manchado al acariciar el rostro de su esposa cuando la identificó en el área de necropsias de Xoclán y que ignora cómo llegó el thoner a sus zapatos ya que no maneja la copiadora de la Canirac, donde laboraba.

Denuncian omisiones en la investigación, engaños y privación ilegal de la libertad

Los familiares del entonces sospechoso expusieron varias irregularidades en la investigación, como el hecho de que los judiciales no tomaron declaraciones a varias personas que vieron a Espínola Gil y a los asesinados ese día. Los vecinos aseguraron que Espínola y Montalvo eran una pareja normal, “una fortaleza”.
La familia denunció el hecho de que se le privó ilegalmente de la libertad ya que estuvo en poder de las autoridades por más tiempo del que marca la ley, desde la noche del lunes, día del homicidio, hasta el viernes a las 2 de la tarde, cuando fue consignado.

A Espínola Gil no se le permitió ir al velorio de su esposa

Aseguraron que fueron engañados por el Procurador, quien inicialmente les dijo que no estaba ahí y fue hasta el martes cuando se les informó que lo tenían “en calidad de colaborador”. Prometió a la familia que lo entregarían ese día para ir al entierro de su mujer, pero Ávila Heredia no cumplió con su palabra.

Familiares, vecinos y amigos tomaron las calles en defensa del viudo

Vecinos del rumbo donde vivía la pareja (Vergel III) aseguraron que ésta se comportaba de forma normal y acostumbraba salir todos los días a las 7AM y regresaba a casa a las 8PM.

Aproximadamente 80 personas, amigos y familiares de Espínola protestaron más de una vez frente al Palacio de Gobierno, acusando a la autoridad de “carecer de autoridad moral” para aplicar la justicia de manera imparcial.

En las protestas se mencionó además la supuesta “fabricación” de expedientes a líderes de la Unión Campesina Democráticapor los sucesos del 25 de junio pasado en la Plaza Grande, uno de los episodios más controversiales de la administración de Sauri.

Los inconformes sostuvieron que el entonces detenido era inocente y deploraron que la Procuraduría “con una absoluta ligereza, asegure que el móvil del crimen fue la infidelidad y no haga investigaciones de fondo con otros sospechosos”.

Resultados de la investigación: “Amañados”

“Ponemos en completa duda cada una de las pruebas que menciona la Procuraduría General de Justicia porque nos parece que los resultados están amañados, de modo que solicitamos verdadera justicia. Nos parece que se han dejado de hacer investigaciones y sólo se trata de demostrar a la sociedad yucateca que los asuntos se resuelven de forma pronta y expedita”, decía una carta que firmaron decenas de personas.

Varios meses después, Espínola fue dejado en libertad debido a que no se pudo demostrar su culpabilidad.

A pesar de que se aseguró que en el caso trabajaron numerosos comandantes y agentes policíacos y éste recibió atención en los medios por varios días, y que la gobernadora Dulce María Sauri Riancho subrayó la importancia de resolver este crimen, hasta la fecha éste permanece impune.

Con información y fotografías del Diario de Yucatán publicada los días que siguieron al asesinato de Palomeque Río.

Anuncios

Deje un comentario, por favor

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: